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Channel: PROFESOR DANIEL ALBERTO CHIARENZA
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9 DE ABRIL DE 1964: EN BRASIL SE SUPRIME LA ELECCIÓN POPULAR DIRECTA Y EL CONGRESO ELIGE PRESIDENTE AL DICTADOR HUMBERTO CASTELO BRANCO.

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El mariscal Humberto Castelo Branco, en la tapa de "Primera Plana".

Al ser derrocado de la presidencia de Brasil Jango Goulart, se abre un período en el cual el país se gobierna por la dictadura mediante Actas Institucionales que suplantan o se superponen a toda legislación. Esas Actas son dictadas por el grupo militar en el poder, sin responder por ellas ante nadie.

Goulart, derrocado por las fuerzas armadas el 1 de abril de 1964, en lo que fue el comienzo de una dictadura que se prolongó hasta 1985.
 
Es que, una vez más en América Latina las clases dominantes, apoyadas en el imperialismo, obtenían la adhesión de la burguesía para hacer añicos un tibio gobierno popular. El golpe cívico-militar derribó casi sin lucha al régimen de Goulart llevando a la presidencia, con apoyo parlamentario, al mariscal Humberto Castelo Branco. Fue recibido con público regocijo por los Estados Unidos, donde la preocupación por los avances del nacionalismo brasileño era muy viva.

Mariscal Humberto Castelo Branco, el "sin cogote".
 
Cuando se dio el Acta Institucional Nº 1, mediante la cual fueron suspendidos los derechos políticos de muchos miembros del gobierno destituido. Hubo desinteligencias entre los “de a pie” acerca de qué hacer. Algunos optaron por la clandestinidad y otros el exilio.
Paradójicamente el golpe se había declarado constitucional y defensor de la democracia representativa, se iba endureciendo a medida que percibía que contaba con apoyos muy reducidos en la masa de votantes como para mantener su apariencia de legalidad sin modificar la legalidad. “Enmarcar una dictadura en formas institucionales es empresa relativamente sencilla cuando se cuenta con el apoyo de la opinión pública, y aún más cuando esa opinión falta por escasa politización; cuando debe llevársela adelante contra la posición de esa opinión (aunque ésta no tenga nada de militante) se traduce necesariamente en crisis que el régimen puede superar pero no evitar” (Halperín Donghi).

Repressão e resistência – Censura a livros na ditadura militar (Edusp/ FAPESP, 2011).
 
La dictadura aceptó, desde su inicio, que dentro de la sociedad civil contaría con una legitimidad reducida a las clases dominantes y a ciertos sectores de la clase media, poco a poco se fue revelando que esa legitimidad reducida se iba restringiendo. La ejecución del modelo económico que llevaría al tan mentado milagro se apoyaba en una modernización del aparato del Estado que creó una burocracia capaz de administrar un Estado-empresario, las puertas abiertas de par en par al capital extranjero y un control feroz de los salarios; nada de eso hubiera  sido posible sin una fuerte represión –ni siquiera la apertura al capital extranjero- si tenemos en cuenta el nacionalismo reinante en la década del ´60. Tal es así, que dentro de las fuerzas armadas surge un sector denominado de forma un tanto confusa “de línea dura”, que en realidad decanta de sus filas una planteo nacionalista que condena la entrega del país y el acelerado proceso de desnacionalización que está en la base de lo que se denomina el “milagro brasileño”.

El tan mentado "milagro brasileño", con represión, durante la dictadura no fue más que una anticipada ilusión del neoliberalismo.
 
Así, mientras la extrema rigidez del programa económico, la desnacionalización de la economía nacional y la desmesurada dimensión que adquiría el Estado contribuían a quitarle apoyo a la dictadura, ésta iba endureciéndose a través de la crisis.



Carlos Lacerda, fotografiado donde siempre estuvo. En los brazos de los milicos (foto sacada después del atentado que culminaria con la muerte de Getúlio).
 
Y la dura represión terminó con aquellos sectores que, desde el exilio planeaban la resistencia. Los mismos políticos que habían apoyado al golpe con la esperanza de convertirse en sus herederos, entre ellos –el principal gestor del golpe- Carlos Lacerda [que, antes de que fueran anulados sus derechos políticos, había mantenido contactos con el expresidente Kubistchek, que culminaron con el Pacto de Lisboa, en noviembre de 1966, que creó el Frente Amplio, al que adhirió João Goulart cuando, en octubre de 1967, se celebró la reunión de Montevideo entre los dos expresidentes y Lacerda. El ingreso de Goulart le restó el apoyo de algunos militares que lo habían visto con simpatía y de los miembros de la familia Vargas] y Ademar de Barros que, como se dijo, fueron privados de sus derechos políticos cuando, al verla tan impopular, comenzaron a criticarla. Las Actas Institucionales, los decretos y las leyes aprobados por “decurso” fueron modificando la legalidad en que se quería apoyar el régimen hasta hacerla irreconocible.



Ilustración Musical

A PESAR DE VOCE - CHICO BUARQUE


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